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Cooperación Internacional para el Desarrollo

La comunidad indígena Ta’rau Paru gana un Centro Cultural – un proyecto liderado por UNICEF y el Consejo Indígena de Roraima (CIR)

El Centro atenderá a los niños y jóvenes de la comunidad situada en la frontera brasileña con Venezuela. Ta’rau Paru acogió a 600 indígenas refugiados y migrantes, pertenecientes a la misma etnia

(fuente: UNICEF Brazil )

Foto propiedad de UNICEF – Centro Cultural Indígena Tomas Trancredi

Boa Vista, Brasil – Desde el mes de diciembre de 2021, la comunidad indígena Ta’rau Paru, en Pacaraima (RR), en la frontera brasileña con Venezuela, cuenta con un Centro Cultural para albergar actividades comunitarias. El nuevo espacio atenderá principalmente a los niños, adolescentes y jóvenes de la comunidad Taurepang-Pemón de 900 personas – de las cuales aproximadamente 600 son indígenas venezolanos acogidos. La creación del Centro forma parte del proyecto de UNICEF en colaboración con el Consejo Indígena de Roraima (CIR), y el apoyo financiero de la Oficina Europea de Protección Civil y Ayuda Humanitaria (ECHO) y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).El Centro Cultural, que aún debe ser bautizado por la comunidad, está construido en mampostería con la forma de una maloca (casa indígena grande), que mide 16 metros de diámetro. Está equipado con 50 sillones, una impresora, un proyector, un ordenador y otros equipos que facilitarán las actividades. Aquí se ubicará el espacio Ta’rau Paru Súper Panas.

«Es importante buscar, dentro de la respuesta de emergencia, soluciones sostenibles que respondan a las necesidades de la comunidad. Este centro proporcionará un espacio para la integración de los niños que llegaron de Venezuela con los que estaban aquí antes», dice Marcela Bonvicini, Jefa de la Oficina de UNICEF en Roraima.

Ubicada en la Tierra Indígena de San Marcos, la Ta’rau Paru es una de las comunidades indígenas de Brasil más afectadas por el flujo de refugiados y migrantes de Venezuela, junto con las comunidades Sakamutá, Bananal y Sorocaima II, todas ellas situadas en la frontera entre Brasil y Venezuela. Considerada una de las mayores crisis migratorias del mundo, la emergencia venezolana ha desplazado a más de 6 millones de personas.

Allí, a sólo 600 metros de la frontera, se ha acogido a refugiados y migrantes: a pesar de los límites entre los dos países, estas personas forman parte de un mismo grupo indígena que comparte orígenes lingüísticos y lazos de parentesco. Sin embargo, el aumento desordenado de la población -una comunidad de 300 que, en algún momento, llegó a acoger a 900 indígenas que vivían en el lado venezolano- agravó la vulnerabilidad de estos grupos.

«La apertura del Centro Cultural es la realización de un sueño del pueblo Taurepang, de cada familia y de cada niño de la comunidad. El espacio fue creado para fortalecer la diversidad y valorar aún más nuestra cultura», declara el miembro de la comunidad Ta’rau Paru, Tuxaua Aldino Ferreira.

Según el proyecto diseñado por el tuxaua (cacique en portugués, o jefe de la comunidad indígena) de la comunidad, Aldino Ferreira, el Centro Cultural es la primera parte central de una estructura mayor que contendrá otros espacios de convivencia e intercambio.

«Los pueblos indígenas no tienen fronteras. Este centro mejorará la calidad de vida de los niños y jóvenes, como un espacio de convivencia, de exposiciones culturales y de rescate de la lengua y la cultura. Es un movimiento en busca de la autonomía de la comunidad», dice la Coordinadora del Departamento de Gestión Territorial y Ambiental del CIR, Sineia do Vale.

Después de la inauguración, los niños de la comunidad pintarán las paredes interiores del espacio en un taller de arte. En total, 452 niños y adolescentes viven actualmente en Ta’rau Paru.

Sobre el trabajo de UNICEF
Los espacios Súper Panas -una expresión comúnmente utilizada en países como Venezuela, que puede traducirse como «superamigos»- son espacios de acogida que ofrecen apoyo psicosocial y actividades de educación no formal para los niños, niñas y adolescentes refugiados y migrantes, integrando así las intervenciones de educación y protección. El personal de Súper Panas también trabaja para prevenir la violencia y los abusos. En los territorios y albergues indígenas, la estrategia se adapta a las especificidades culturales de estas poblaciones. En Ta’rau Paru, la intervención comenzó con la atención psicológica ofrecida a los niños que habían sido testigos del conflicto armado al otro lado de la frontera.

En la actualidad, hay 27 Súper Panas abiertos en los estados de Roraima, Amazonas y Pará, implementados con el apoyo financiero de ECHO y la Oficina de Población, Refugiados y Migración (PRM) de Estados Unidos.

Además del espacio Súper Panas para niños y adolescentes, UNICEF trabaja en la creación de espacios permanentes de diálogo con los pueblos indígenas para construir pautas de atención y acceso a los servicios, así como para fortalecer las capacidades de diálogo político y autonomía. En el contexto migratorio de los estados de Roraima, Amazonas y Pará, los refugiados y migrantes indígenas que viven en refugios y ocupaciones espontáneas reciben un seguimiento de salud y nutrición, así como de acceso al agua y al saneamiento. UNICEF también trabaja con instituciones nacionales y locales vinculadas a la regularización de los migrantes, la salud y la educación para que la asistencia que estas entidades prestan a estos grupos indígenas tenga en cuenta las particularidades culturales de dichas comunidades.

(Traducción: propia)